Articulo
El cine de ciencia ficción soviético: Tarkovski y la respuesta a Kubrick
Cómo Andrei Tarkovski, con Solaris y Stalker, construyó una alternativa poética y metafísica a la ciencia ficción occidental, donde el extraterrestre no es un ser físico sino una fuerza que revela la psique humana.
Andrei Tarkovski rodó en los setenta dos películas fundamentales de la ciencia ficción rusa: Solaris (1972) y Stalker (1979). Ambas resultan relevantes por la instrumentación absoluta del elemento alienígena para construir una alegoría poética que alude a la capa más telúrica de la psique y a la soledad innata que allí habita.
Extractos del libro
La alegoría poética frente al espectáculo tecnológico
Andrei Tarkovski, cineasta aclamado por su enfoque poético y metafísico del cine, rodará en los setenta las dos películas fundamentales de la ciencia ficción rusa: Solaris (1972), basada en la novela homónima de Stanislaw Lem, y Stalker (1979), también conocida como La Zona, basada libremente en el libro Picnic Extraterrestre de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski. Aparte de sus incuestionables méritos artísticos, estas dos películas resultan relevantes por la instrumentación absoluta del elemento alienígena para construir con él una alegoría poética que alude de manera singular al ser humano y, en especial, a la más telúrica capa de la psique y a la soledad innata que allí habita.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Solaris, el extraterrestre no físico como catalizador de la introspección»
Tarkovski carecía de interés por la ciencia ficción convencional. Adaptó la obra de Lem reduciendo hasta la mínima expresión los elementos científico-tecnológicos. Consideraba que una verdadera obra de arte debía estar falta de cualquier tipo de exotismo entendido como tecnología. Para él, la base emocional de una película debe construirse con lo real y cotidiano.
Solaris: el océano como espejo de la conciencia
En Solaris, el director nos propone una meditación sobre la interacción entre los humanos y una inteligencia extraterrestre que desafía la comprensión humana. La historia sigue al psicólogo Kris Kelvin, quien es enviado a una estación espacial que orbita el planeta Solaris para investigar el extraño comportamiento de la tripulación. Solaris es un planeta cubierto por un océano pensante, una entidad que puede materializar los pensamientos y recuerdos más profundos y reprimidos de los humanos que se encuentran cerca de él.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Solaris, el extraterrestre no físico como catalizador de la introspección»
La estética de 2001 radica en su esencia como pieza de diseño: el monolito negro sugiere sistemas geométricos austeros. El océano-mundo de Solaris, en cambio, es maximalista, una especie de mancha de Rorschach que recuerda a Jackson Pollock. Solaris representa un misticismo de la naturaleza; 2001, un misticismo de la caja negra. Sus formas externas son casi antitéticas y, aun así, ambas desmontan la representación cotidiana no reflexiva mediante la abstracción, la distorsión y la descontextualización.
Stalker: la Zona que no existe
La otra película con elementos extraterrestres de Tarkovski es Stalker, basada libremente en la novela corta de ciencia ficción Picnic Extraterrestre, escrita por los escritores soviéticos Arkadi y Boris Strugatski. […] La película, sin embargo, se aleja sustancialmente de esta premisa original. Aunque Tarkovski reconoció la inspiración de la novela, afirmó que las similitudes se reducen al uso de dos términos, Stalker y la Zona.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Stalker, la Zona no existe»
Una vez Tarkovski se involucró en el proyecto, los elementos más típicos de la ciencia ficción comenzaron a desaparecer del guion. La narrativa se transformó en un prolongado debate filosófico: los nombres propios, los giros de guion, las muertes desaparecieron; nadie logra cruzar el umbral ni alcanzar sus objetivos.
La Zona no existe. Según el director, fue el propio Stalker quien inventó la Zona. La creó como un concepto para llevar a personas profundamente desdichadas y transmitirles la idea de esperanza. […] La Cámara de los Deseos también sería una invención del Stalker, una provocación simbólica en el contexto del mundo material. Esta provocación no busca una respuesta literal ni material, sino que representa un acto de fe, un intento de colocar a las personas frente a su propia espiritualidad, de obligarlas a mirar hacia adentro y cuestionar aquello en lo que realmente creen.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Stalker, la Zona no existe»
A diferencia del enfoque típico de la ciencia ficción occidental, que a menudo se centraba en la acción y el espectáculo, Tarkovski buscaba una conexión más profunda con el espectador a través de imágenes poéticas y una narrativa contemplativa. En sus propias palabras, el cine debía actuar sobre los sentimientos de los espectadores antes que explicarlo todo, de modo que la emoción despertada pudiera dar impulso al pensamiento.
Este texto es un extracto del libro El extraterrestre eres tú.