Articulo
Star Trek: humanismo para la galaxia
Cómo Star Trek revolucionó la representación del extraterrestre al proponer una visión utópica del futuro basada en el humanismo y la diplomacia galáctica.
La ciencia ficción televisiva de los años sesenta apostó decididamente por una perspectiva moralista que inculcase en la audiencia la esperanza de un futuro mejor. Frente al pesimismo atávico y la recurrente añoranza de un mesías salvador, Star Trek propuso una alternativa radical: un futuro donde la humanidad ha aprendido a dominarse a sí misma y a controlar su lado oscuro.
Extractos del libro
El optimismo de la Nueva Frontera
Star Trek, con sus viajes a lugares desconocidos del espacio en un futuro donde la humanidad podía desarrollar todo su potencial, aprender de los errores y seguir mejorando, resultaba una perfecta alegoría de la política liberal y progresista de la Nueva Frontera propugnada por John F. Kennedy. La tripulación multiétnica y donde las mujeres asumían puestos de responsabilidad similares a las de los hombres representaba la imagen de lo que los Estados Unidos pretendían reflejar. Star Trek supone la ruptura con la propuesta de representar al extraterrestre como únicamente amenaza. La serie tiende a buscar el realismo, pero sobre todo una visión optimista del futuro; un futuro donde la sociedad humana ha eliminado la pobreza, la enfermedad, los conflictos sociales y la guerra.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Star Trek, humanismo para la galaxia»
Este optimismo contrastaba profundamente con el clima de conflicto de la América de la época (1966-1969), momento álgido de protestas violentas, convulsión social y asesinatos políticos. Star Trek presentaba una visión en la que el ser humano del futuro ha aprendido a dominar su lado oscuro, una idea que se manifiesta de forma recurrente donde la fuente del conflicto suele encarnarse en el arquetipo del ser humano primitivo y violento.
La alegoría como herramienta política
Uno de los valores de Star Trek es plantear a la audiencia temas controvertidos, y lo consiguió sin despertar la atención de censores y ejecutivos de la cadena. De esta manera, ciertas demandas de los movimientos contraculturales lograron un espacio en la televisión de los sesenta gracias al desplazamiento de los conflictos contemporáneos hacia escenarios futuros de planetas y naves espaciales.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Star Trek, humanismo para la galaxia»
El primer beso interracial de la televisión americana (Kirk y Uhura en «Los hijastros de Platón») se produjo bajo el amparo de una narrativa alienígena. Star Trek fue, según el escritor Robert J. Sawyer, el único programa dramático de su época que abordó el conflicto de Vietnam, la superpoblación, la intolerancia religiosa y las relaciones raciales, todo ello mediante alegorías camufladas en tramas galácticas.
La evolución de la otredad en la saga
Star Trek, con sus viajes a lugares desconocidos del espacio en un futuro donde la humanidad podía desarrollar todo su potencial, aprender de los errores y seguir mejorando, resultaba una perfecta alegoría de la política liberal y progresista de la Nueva Frontera propugnada por John F. Kennedy. La tripulación multiétnica y donde las mujeres asumían puestos de responsabilidad similares a las de los hombres representaba la imagen de lo que los Estados Unidos pretendían reflejar. Star Trek supone la ruptura con la propuesta de representar al extraterrestre como únicamente amenaza. La serie tiende a buscar el realismo, pero sobre todo una visión optimista del futuro; un futuro donde la sociedad humana ha eliminado la pobreza, la enfermedad, los conflictos sociales y la guerra.
— El extraterrestre eres tú, capítulo «Star Trek, humanismo para la galaxia»
A pesar de sus notables avances, la serie también mostró contradicciones significativas: el rol subordinado de los actores de color, el beso interracial presentado dentro de la narrativa como un acto forzado, y una Federación que, aunque integraba alienígenas, seguía dominada por valores exclusivamente humanos.
Gene Roddenberry definió Star Trek como su filosofía política, social y racial, su manera de ver la vida y el lugar del ser humano entre otros mundos posibles. La franquicia ha generado ingresos por valor de más de diez mil millones de dólares y se compone de series de televisión, películas, videojuegos, novelas y cómics. Es un producto complejo, fruto de múltiples autores, que ha evolucionado a lo largo de las décadas manteniendo constantes humanistas y valores éticos.
Este texto es un extracto del libro El extraterrestre eres tú.